Archivo11 enero, 2019

A esto lo llamo “la limitación de segundo grado”

De chico era bastante tímido.

Cuando terminé primer grado en el Colegio , la maestra (en aquel entonces le decíamos “señorita”) se reunió con mis padres y les dijo:

“Diego es un chico formidable, muy buen compañero, aplicado y sumamente inteligente… pero es algo tímido y eso le va a traer muchos problemas”.

Tenía toda la razón.

Me costaba mucho hablar en público, me sonrojaba fácilmente y me impedía poder desempeñarme con plenitud. Me llevó mucho tiempo superarlo.

Fue la experiencia y el haberme relacionado con las personas adecuadas, lo que me hizo entender que debía tener mayor seguridad conmigo mismo, eso me daría la confianza suficiente como para superar esa limitación social.

La timidez fue mi limitación de primer grado.

Ahora bien… limitaciones hay en cualquier ámbito de la vida.

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